Sensaciones
Nunca os habeis preguntado por la esencia de vuestra inocencia?
Quiero decir, el cómo el niño llega a ser hombre y se corrompe, cómo dejamos atrás todo signo de pulcredad?
Pues bien, hoy noche acaba de desaparecer cierta personilla que ha propuesto que hable sobre mi infancia, pero que no relate, que no recite, que solo recuerde y plasme sensaciones, recuerdos.
Olores...quizá lo que más recuerdo es sangre, siempre acababa sangrándome la nariz, bien por puñetazos bien por caidas propias debido a carreras. Sangre por las rodillas y codos, brazos y manos, nunca demasiada junta, pero siempre sangre.
Sobre colores podríamos deducir el rojo de la sangre pero no, hay un color que destacaría más en mi infancia y no sabría bien definir cual es... Digamos que la infancia dura hasta los 12, entonces el color claramente en mayor medida que el de la sangre es el de las lágrimas. Lágrimas para no dormir, lágrimas para recordar lo que dolió sufrir, lágrimas de tristeza...lágrimas, en fín.
Quizá si tuviera que recordar un sonido...me costara más. Hmmm déjenme pensar. Amposta no tenía demasiadas cosas, y mi infancia se dividió entre Amposta y Miño. Quizá recuerdo más claramente Miño y sobretodo me sorprendió un sonido muy peculiar, un sonido que no todos pueden escuchar.
El silencio.
Sonido que marcaría mi adolescencia por la peculiaridad de no dejarme estudiar, mientras que a otros lo que les desconcentraba era el ruido.

Una imagen que no se me borrará será claramente la de mi familia, ese ambiente familiar del que gocé hasta los 6 o 7 años, ese cariño que, por ser el menor de 10 primos, iba solo para mí. Ese cariño que se esfumó al mudarnos a Miño.
Gracias Papá.
Gracias Mamá.
Nunca os olvidaré por llenarme de infelicidad, que con los años supe girar 180º para tornarla venigna.
En fín, entre otras sensaciones quizá podríamos incluir cuando me gustaba el agua, bañarme en las playas de Gandía toda la tarde con mis primos segundos de Valencia. Un abrazo Pepe, un abrazo Dulce. En cambio de nuevo gracias a mis increiblemente sabios progenitores volvemos a los 14 años a desaparecer y no volver a pisar Valencia ni a saber de mis primos si no es por algún vago mensaje por navidad y/o email en cumpleaños.
En fín, creo que eso sería todo en mi infancia, o ese periodo que llamo infancia física, que poco tiene que ver con esta infancia mental que aún me atrae, pudiendo preguntar siempre que lo necesito, aun a riesgo de parecer simple. Es la naturaleza de El Principito, quizá me influyó mucho ese libro ;)
http://www.filelodge.com/files/room14/340030/dani1.mp3
(Gracias Alex.)
D.L.
T dijo
Me ha enganchado tu forma de relatar... enhorabuena por ese don.
25 Abril 2006 | 12:11 AM