Para tí...
Soy un arbusto, un arbusto traído de oriente. No se cómo me llamo por que el cartel con mi nombre está justo delante de mi, para los transeúntes, y desde aquí no consigo leerlo.
Se que soy distinto por que hasta donde alcanzan mis ramas todos parecen diferentes. Se que soy distinto por que la gente que viene a este parque siempre se detiene ante mí y leen el cartel para intentar descubrir qué soy. Se que soy distinto por que viene gente de verde y cuidan al resto de los arbustos, pero aquí siempre viene una personas de azul y me mima con esmero, sólo a mi.
Se que soy distinto por que, hasta no hace muchas lunas, venía una chica que olía como ningún otro jardín y se tumbaba bajo mis ramas y acariciaba mis hojas mientras leía distraída un pequeño libro. Sus caricias hacían que hasta mis raíces se revolucionaran, nunca había sentido una cosa así. Creo que fue por eso, por sus caricias, una mañana de primavera, cuando la luz del sol llegaba directamente hacia mí, de una de mis ramas empezó a crecer una pequeña y delicada flor. Me sentía extrañado, no se si era eso lo que se esperaba de mí, una única flor, delicada y hermosa, demasiado pequeña si las comparaba a las de los demás, pero olía de maravilla y me hacía sentir genial. Me encantaba que se llenara de rocío por las mañanas, me encantaba que aquella chica la mirara embelesada, quería poder entretenerla con unas cuantas más, pero si no sabía cómo había tenido una, ¿cómo podía hacerlo?. Bueno, era una, única y perfecta y ella apenas ojeaba su libro si podía contemplarla; imaginé que podríamos estar así el resto de nuestras vidas.
Una mañana sin rocío, de hecho cada vez hacía más calor, se sentó bajo mis ramas, me acarició, arrancó la flor, la colocó con cuidado entre las páginas de su libro y se marchó.
Nunca más la he vuelto a ver.
No se si era eso lo que se esperaba de mí, pero no me hizo sentir ni bien ni especial, no hubo magia ni pasión, no se por qué se llevó mi cuida flor.
Robé al rosal vecino siete espinas de una de sus ramas y las puse a la vista de toda la gente. La persona de azul llamó desde el móvil a alguien por que se suponía que a mi no me correspondía tener espinas, pero las tenía. Vinieron más personas de azul. Nadie se atrevió a tocarlas, así que dieron por hecho que debía ser así, siete espinas por cada flor.
Cuando volvió la primavera aquella chica no volvió, pero sentí que de mis ramas volverían a nacer las flores, esta vez tres, tal vez cuatro, las podía notar crecer, así que robé nuevamente espinas y las coloqué alrededor de cada una de ellas.
Más personas de azul, lupas y libros, gente contemplando mis hermosas flores chiquitas sin poderse acercar. Me gustaba llamar la atención, me gustaba mantenerlos a distancia, me gustaban mis flores; pero echaba de menos poder dar sombra, echaba de menos que temblaran hasta mis raíces cuando acariciaban mis ramas, así que cuando oscureció devolví al rosal cada una de sus espinas y esperé, esperé a la chica, esperé que cualquiera quisiera tumbarse bajo mi sombra.
El primer día vino un niño, arrancó una flor y se la regaló a su madre. El segundo día vinieron dos amantes, y ella se llevó otra entre su pelo. El tercer día vino un ladrón, arrancó una y la tiró. El cuarto vino la persona de azul, sonrió, arrancó mi última flor, la metió en una bolsa y se la llevó.
Volvía a estar igual. El rosal me preguntó si necesitaba sus espinas pero me paré a pensar: siete espinas por cada flor, cuatro flores nuevas por cada una arrancada....gente mirándome desde el otro lado del parterre, personas tumbadas bajo mis ramas, acariciando mis ramas.
Me gustaría poder leer ese cartel, me gustaría saber qué espera de mi, qué esperan de mí todos los que pasean por el parque. Me gustaría no tener que pensar cual será mi táctica la primavera que viene, si será la correcta, que viniera la persona de azul y me explicara con sus libros abiertos qué es lo que debería hacer.
No se si quiero treinta y cinco espinas o dieciséis flores.
No se lo que esperan ver.

P.D: Todo tiene significado, los verdes, los azules, las espinas, las flores...
Yo soy el arbusto...
Dónde te encuentras tú?
D.L.
jej dijo
me encuentro orsai, los demas sin palabras.... XD
1 Septiembre 2006 | 02:01 AM